Sin molestia para nadie, ni que haya que presentarse en el curso mismo del Club Vasco de Camping para una charleta, ni nada por el estilo.
Quizá hasta el mismo monitor, Aitor Larrañaga, ni nos conoce.
Pues simplemente entregar 30 o 40 ejemplares del tríptico, en las oficinas del Club, para que los repartan entre los asistentes, cada vez que haya un curso. Es que si se dan más, seguro que acaban en una papelera. Lo ha dicho también Roberto en el tema de los folletos para la Feria.
Así ya saben lo que hay, y con eso, esa fiebre que todos conocemos que se sufre en el inicio de la práctica del roller, con el dominio de las primeras habilidades, se consigue que no se pierda.
La frase .......para qué tanto esforzarme si después,......para salir sólo, ...¡qué aburrido!, .......no tiene que ser la excusa. Y si se le oye a alguien,.....se le canea. Sin más.