http://denunciasfalsas.blogspot.com.es/ este tema de la violencia machista está muy bien y hay que hacerle caso pero.... hay alguien en este jodido pais que piense en los padres divorciados cuyos hijos son "secuestrados" por las madres, estan en la ruina economico-social, condenados de por vida a la miseria y estigmatizados a veces como "culpables de la situación"??? un articulo muy interesante a continuacion:
Violencia, Género, y Derechos Humanos. El caso de España.
Por Dr. Enno Winkler
La Violencia de Género, Violencia Doméstica, Violencia en la Sociedad, y la Violación de los Derechos Humanos están estrechamente relacionados. Si se quiere frenar la violencia “de género” de verdad, se tiene que ser serio y tomar medidas no sólo contra la violencia del hombre, sino también contra la violencia de la mujer y la violencia en general que está extendiéndose en la sociedad.
En el año 2006, según el Instituto Nacional de Estadística que se basa en los datos del Instituto de la Mujer, fueron asesinadas en España 126 mujeres - 68 a manos de su pareja o ex-pareja (73 en 2010)-, versus 249 varones, de los cuales no se sabe cuantos fueron matados por su pareja o ex –pareja. No se contabiliza. No es noticia.
Tampoco se sabe ni se contabiliza cuantos niños fueron muertos por sus madres o sus padres, y cuantos ancianos por sus hijos mujer u hombre.
A los asesinatos “de género” - en cuanto a las mujeres muertas detalladamente publicados en todos los medios de la comunicación -, hay que sumar las muertes por violencia “de género” ocultadas en otros rubros. No son noticia tampoco. Por ejemplo:
Suicidios (reales por acoso insoportable, asesinatos camuflados, etc.): 730 mujeres versus 2504 hombres.
Envenenamientos “accidentales”: 102 mujeres versus 475 hombres.
Infartos del corazón (reales, por ejemplo por acoso estresante, o supuestos, no verificados por autopsia): 9172 mujeres versus 12842 hombres.
De las estadísticas del Departamento de Justicia de EE.UU sabemos que en 1988 – cuando aún no era común falsificar u ocultar estos datos - en las grandes ciudades de los EE.UU. 318 hombres (59%) y 222 mujeres (41%) fueron acusados de asesinato de cónyuge. En España, el Ministerio del Interior publicó en 1997-2002, antes de la asunción del Gobierno Rodríguez Zapatero, la misma proporción promedia de 59% a 41% de mujeres y hombres asesinados por sus parejas.
Hay un dato interesante de la criminalística alemana en este contexto: Asesinatos cometidos por hombres tardan meses de media en resolver, asesinatos cometidos por mujeres años, si son descubiertos del todo.
Las 68 muertes de mujeres por violencia de pareja o ex-pareja constituyeron el 0,038 % del total de 177.234 muertes de mujeres en 2006. Pero hay activistas que se refieren a las muertes por “terrorismo machista” como primera causa de la mortalidad femenina. Sólo en accidentes de tráfico, sin embargo, ya murieron 922 mujeres en 2006. Cada uno de estos casos es escenificado- para no decir festejado- en todos los medios de la comunicación. Campañas publicitarias (“La próxima eres tú”, campaña auspiciada por OCÉ y CANNON en Barcelona) presionan a las mujeres a denunciar cualquier agresión física, verbal o psicológica cuanto antes, “para salvarles la vida”. La Generalitat de Valencia llegó a pegar carteles en el Metro, mostrando la futura victima pintada de blanca y el agresor de negro, dejando una percepción racista aparte. Activistas feministas, ONGs, bufetes de abogados, y medios de comunicación instigan a denuncias, a menudo infundadas, y a menudo para conseguir ventajas gratuitas para la mujer como quedarse con el domicilio, los hijos, y gran parte del patrimonio del hombre, o para calentar la lucha anti-varón (heterosexual). Ya en 2007 la Asociación
Independiente de Guardia Civil (ASIGC) advirtió tímidamente que sufre sobrecarga por denuncias falsas. Y en 2010 el Consejo General del Poder Judicial GSJ, en un balance estadístico sobre los 5 años de vigencia de la Ley Integral contra la Violencia de Género, constató cientos de miles de denuncias falsas (como publico en un descuido "EL PAÍS en su versión impresa de fecha 5/01/2011, p.31).
En diciembre 2004 el Congreso aprobó la Ley Integral Contra la Violencia de Género, hundiéndose en el cliché de la mujer siempre victima y del hombre siempre maltratador. Recurrida por jueces como inconstitucional ante el Tribunal Constitucional, este - refugiándose en racionamientos retorcidos- , declaró constitucional lo inconstitucional. La ley discrimina a los hombres heterosexuales, estableciendo por primera vez distintas penas para mujeres y hombres, por delitos idénticos, al considerar la violencia femenina contra el hombre simple falta, la violencia masculina contra la mujer sin embargo delito. Además, asumiendo que las mujeres siempre son honestas, y los hombres mentirosos, los hechos, incluidas agresiones verbales como insultos, no requieren ser probados sino solo ser acreditados, lo que significa, que el hombre es considerado culpable si no logra demostrar su inocencia. Lo que cuestiona - aparte de los principios de igualdad y de no discriminación- la presunción de inocencia, con todo lo que ello supone, como advirtió la Asociación Profesional de la Magistratura. Se creó cortes especiales de violencia sobre la mujer, a los pueden acudir sólo mujeres pero no hombres maltratados, convirtiendo España en el único país con tribunales especiales para un sexo. Para camuflar la violación de la Constitución Española y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega popularizó el concepto de la “discriminación positiva”, siendo justamente la definición de la discriminación que es positiva para alguien. ¿Acaso hay también “robos positivos”, “violencia positiva” (por ejemplo la que pone limites a la falsedad femenina), y “asesinatos positivos”?. En la actualidad hay 835 órganos judiciales especializados en violencia sobre la mujer (458 exclusivos con acceso solo para mujeres), colapsadas por la cantidad de denuncias, con el efecto contraproducente que ya varias mujeres en situación real de peligro y posteriormente asesinadas no pudieron ser atendidas. Las comunidades autónomas y los ayuntamientos han distribuido entre 2005 y 2007 28,5 Millones de Euros a las entidades que ayudan a las victimas femeninas. Y el gobierno previó 247 Millones para 2008, aprobó un programa de inserción sociolaboral para mujeres maltratadas, y habilitó el teléfono 016 de emergencia 24 horas sólo para ellas. Sin embargo, desconozco medida alguna para ayudar a hombres maltratados. Activistas feministas, ONGs , bufetes de abogados, empresas de comunicación, y administraciones públicas han generado toda una industria de la supuesta “lucha contra el machismo” , que proporciona dinero publico, cargos, empleos, prestigio, y poder social y político, creando ya intereses propios en mantener e incluso aumentar la “violencia de genero”. Sin embargo, a pesar de todo, las muertes de mujeres no han bajado, y las denuncias de mujeres por maltrato se han disparado. Por qué?
Es que, de hecho, se está ignorando, y con intención, la mitad del problema: la mujer como agresor (Dr. Murray Strauss, Universidad de New Hampshire). Que las mujeres no son tan inocentes, fue demostrado en un sinfín de estudios científicos no sesgados en los países desarrollados. Dr. Martin S. Fiebert, del Departamento de Psicología de la Universidad de California Long Beach, recopiló 246 de ellos, con una muestra total de más de 237.750 individuos, demostrando que las mujeres son físicamente tan o aún más agresivas con su pareja que los hombres. El U.S. Center for Disease Control and Prevention Report publicó, que en relaciones violentas la mitad de las agresiones es reciproca. En relaciones con violencia no reciproca, las mujeres son el agresor en el 70%. Y un estudio de la Universidad alemana de Bremen reveló, que durante el proceso de separación o divorcio las agresiones físicas empiezan en 60% por la mujer, en 18% por el hombre, y en 22% por ambos. Erin Pizzey, feminista y fundadora del primer albergue para mujeres maltratadas, describió en su análisis “Trabajando con mujeres violentas” su experiencia con mujeres agresivas a las que llama “terroristas de familia”. Un acercamiento serio a la problemática de la violencia “de género” ofrecen sitios Web como
www.mediaradar.org y
www.dvmen.org
La violencia “de género” se origina en un conflicto de pareja, como ocurre en cualquier relación entre personas, grupos, pueblos, y estados. Estos conflictos son parte normal de la vida. Se soluciona dialogando, aceptando argumentos razonados, respetando al otro, conservándole su autoestima y su imagen. Sin embargo, cuando una parte se cierre a la razón, por falta de educación, por mal carácter, por alteraciones psíquicas, por baja autoestima, por querer imponerse a todo costo, por estrés, por frustraciones, heridas y fracasos sufridos en la vida, o por temor a la pérdida de su vida en pareja, de su familia, o de su ambiente o nivel social, se inicia una cadena escalonada de agresiones y humillaciones psíquicas y verbales mutuas, hasta llegar a veces a la violencia física. Que este proceso no tiene nada que ver con la Testosterona, sino con factores sociales, demuestran cada vez más estudios científicos (C.Eisenegger et al.: Prejudice and truth about the effect of testosterone on human bargaining behaviour, Nature 463, 356-359). En este comportamiento de hombres y mujeres se puede cambiar algo sólo cuando la historia común de estas relaciones conflictivas puede ser labrado juntos, en su caso con ayuda tercera. Sin embargo, todas las formas constructivas de soluciones comunicativas de estos conflictos, de mediación y orientación/terapia, de reconciliación, o de separación pacifica, son asfixiados desde el principio, cuando a uno de los partidos en conflicto, la mujer, se le da la instrumentación legal y gratuita para acabar con su pareja en forma sencilla y sin riesgo alguno, denunciándole, y quitarle no sólo su domicilio, la patria potestad, su subsistencia material, y su entorno social, sino además exhibirle en público como agresor malo (y a si misma como la pobre victima buena). Sólo mujeres pueden usar la amenaza de la denuncia policial, judicial, y social como arma creíble, con esto convirtiendo a los hombres en presos suyos.
El hombre maltratado en cambio no encuentra ninguna ayuda, ningún teléfono, ninguna institución oficial ni ONG que le ofrecen atención. Nadie, ni el gobierno ni las autonomías ni las ONG gastan ni un centavo para él. También esto constituye una violación franca del artículo constitucional sobre la igualdad. No denuncia, porque sabe que con esto cierra todo camino a una solución no catastrófica que le despoja -a contrario a la mujer- de sus hijos, de su familia, de su casa, de su sustento económico, y de sus relaciones sociales. Y porque se avergüenza y teme una segunda victimización: la ridiculización, la humillación, y el rechazo a que los hombres son sometidos cuando ellos denuncian maltratos. La “discriminación positiva” oficial aumenta aún más su sensación de trato injusto, indefensión, y desesperación. Al fin, a veces, el suicidio, el homicidio de la pareja, o ambos actos, le parecen ser la única solución de salir de la pesadilla y terminar con su martirio. La victima verdadera se convierte así en autor y la autora verdadera en víctima. No sabemos cuantos hombres se suicidaron por problema de pareja, pero sí que 38% de los agresores mortales en 2006 intentaron suicidarse o se suicidaron. El hombre que se suicida por problemas de pareja también es una victima de la violencia de género. Estas muertes no son investigadas ni contabilizadas, ni por los medios de la comunicación, ni por ONGs como Amnistía Internacional, ni por Sanidad, ni por el Gobierno, ni por la ONU.
El término “violencia de género” para la violencia contra la mujer fue ideado y difundido en el Congreso sobre la Mujer, celebrado en Pekín 1995 bajo los auspicios de la ONU. Es un concepto malintencionado y mentiroso, por varias razones: Primero, elude la denominación “violencia de género masculina” o “violencia masculina”, para así sacar de la vista ya de antemano la coexistencia de la violencia femenina, que también tendría que combatirse. Segundo, endilga que haya una violencia específica por dependencia de la mujer del hombre, cuando en realidad hay un complejo de dependencias mutuas. Tercero, porque promueve una idea racista, suponiendo que la violencia del hombre se dirige contra la mujer como género, y no simplemente contra su pareja o ex-pareja. Que la violencia “de genero” no es un problema de género, sino de la agresividad humana propia, sugiere ya el hecho de que hay violencia de alrededor de 30% tanto en las parejas gay como en las parejas lesbianas. Y cuarto, que es violencia? Lo es un reproche que las activistas feministas fanáticas ya consideran un delito cuando es pronunciado por un hombre, y que en este caso quieren que se denuncie y castigue? El concepto “violencia de género” se desenmascara así como arma de la lucha del extremismo feminista, bajo cuya denominación se está cometiendo en realidad una violación masiva de los derechos fundamentales de la parte no femenina de la población. Desconozco movimiento masculino alguno que pretende destruir a la mujer como género. En cambio, el afán feminista sexista de estigmatizar y criminalizar al hombre como tal, es justamente esto, un crimen de género, cuya propagación, provocación y consumación tendría que ser penalizado en un estado democrático de derecho.
Al extremismo feminista y su ideología totalitaria de género, que exige mirar, describir y tratar todos los aspectos de la vida y de la sociedad bajo la perspectiva de género, dividiendo la humanidad en dos tribus enfrentados de mujeres y hombres así destruyendo la cohesión social y restando legitimidad a reivindicaciones justas de feministas igualitarias, se ha sumado en los últimos años el homosexualismo fanático de ambos géneros, que entiende la lucha contra la violencia “machista” como oportunidad única para acabar con la familia heterosexual como modelo base de la sociedad. En la realidad actual el homosexualismo sexista ya lidera el radicalismo feminista y ha logrado infiltrar y secuestrar a grandes segmentos de la política, de los medios de la comunicación, y de la justicia.
Como es propio de una ideología totalitaria, el extremismo feminista está imponiendo incluso reglamentos de lenguaje como Códigos y Decálogos de “buenas prácticas” en el tratamiento informativo de la violencia de género, como el que firmó la Vicepresidenta Primera de la Junta de Castilla y León el 3/07/2006 y que prohíbe publicar ciertos hechos o testimonios de familiares y vecinos, permitiendo sólo el testimonio de “expertas en violencia machista”.
La violencia de pareja no es algo aislado. Forma parte de la violencia generalizada en la sociedad: La violencia entre niños, estudiantil (un tercio de los alumnos encuestados en un estudio de la Universidad Católica de Valencia admitió, que roba, insulta a profesores, y se mete en peleas), lúdica (videojuegos, TV), social, xenofóbica (social y administrativa), laboral, económica, política, ideológica/religiosa, de padres a hijos (cuando estos son pequeños), de hijos a padres (cuando son más grandes), y de ancianos y contra ancianos. Una consideración especial en el contexto de este artículo merece la violencia doméstica contra niños, quienes constituyen el colectivo más grande de victimas, más que el doble del conjunto de victimas mujeres, hombres y ancianos, todos juntos. Sin que este hecho – siendo la situación de los niños mucho más dramática por su vulnerabilidad e indefensión total - provoca tanta revuelta mediática y administrativa como la violencia “de genero”. Según el Child Maltreatment Report 2006 del Ministerio de Salud de Estados Unidos, los agresores en maltratos de niños fueron en 39,9 % las madres, en 17,6% los padres, y en 17,8% ambos. En los casos de muerte de niños el autor fue la madre en 27,4%, el padre en 13,1%, y ambos en 22,4%. También estas cifras no respaldan justamente la imposición feminista radical, que sólo el hombre sea violento y la mujer no. Pero a nadie se le ocurre reivindicar esta violencia contra los niños como terrorismo feminista.
Cuales son las causas de la violencia? El fenómeno de la violencia es determinado por el fondo genético, la educación, las situaciones condicionantes, el desencadenamiento, y finalmente la consumación. Para combatir la violencia se debe influir directa- o indirectamente en todos estos factores.
Un cierto stock de agresividad es parte inherente de la psicología de todos los humanos, sean hombres o mujeres. Como se maneja este potencial agresivo se aprende (especialmente en la niñez) mediante el ejemplo de los miembros de la familia y del entorno social, y a través de la enseñanza proactiva por la familia, la escuela, y la sociedad en su conjunto. No atendiendo la violencia infantil por ser “cosa de niños”, obstaculizando o objetando la enseñanza ética intercultural e interconfesional en la enseñanza obligatoria (si bien la actual corrupción ideológica hace temer el adoctrinamiento entre otro en la ideología de género), la omnipresencia de la violencia como "normal" en videojuegos, películas, televisión, prensa, y en la sociedad en general, y la falta de persecución y castigo de violencia que no es "de género", constituyen una educación para la violencia.
Las situaciones condicionantes de la violencia son de origen interno (alteraciones psíquicas como baja autoestima; falta de autocontrol; frustración; maldad; sadismo; criminalidad genuina), o de origen externo (educación deficiente; ambiente violento; drogadicción; enfermedad física; maltrato, acoso, amenaza, y discriminación, de cualquier origen; estrés familiar o de pareja, escolar, laboral (empleo temporal, esclavitud camuflada), habitacional (encarcelamiento en pequeños pisos), económico, xenofóbico, etcétera).
El desencadenamiento de la agresión puede ser involuntario, como en el escape emocional, o intencional, para imponerse, satisfacerse, vengarse, liberarse de una carga amenazante o asfixiante, o conseguir bienes, poder, y estados sociolaborales, económicos, y políticos que serían difícil de conseguir legalmente, sin capacidad, o sin esfuerzo.
La consumación de la violencia finalmente se produce como agresión verbal, psicológica o física, o como una combinación de estas.
Creo que se requiere con urgencia un análisis profundo y responsable de la situación. Creo que hay que poner las cosas en su lugar. Si se quiere frenar la violencia de pareja de verdad, se tiene que ser serio y tomar medidas no sólo contra la violencia del hombre, sino también contra la violencia de la mujer y la violencia en general que está extendiéndose en la sociedad.